Abrigos para muelles de carga

Mostrando los 6 resultados

Los abrigos de muelle Inkema ayudan a sellar el espacio entre el camión y el edificio, disminuyendo las pérdidas de temperatura y la entrada de polvo o lluvia.

Se utilizan sobre todo en almacenes refrigerados, industria alimentaria y centros logísticos donde el control ambiental marca la diferencia. Fabricamos abrigos retráctiles, hinchables, de espuma y fijos, cada uno pensado para un tipo de tráfico o vehículo.

También mejoran la durabilidad del muelle, ya que reducen el desgaste de la rampa niveladora y aportan mayor seguridad en la maniobra.

Son un complemento directo para cualquier punto de carga con exigencia térmica.

La elección depende principalmente del tipo de vehículo, la frecuencia de uso y el nivel de estanqueidad requerido.

Los abrigos retráctiles como el ABRE son habituales en plataformas con tráfico variado y maniobras frecuentes. Los modelos hinchables ABHM se utilizan cuando el aislamiento térmico y la higiene son prioritarios. Para logística refrigerada existen soluciones específicas como los modelos ABFR, ABFE y ABFM, mientras que el abrigo fijo ABFI suele instalarse en operativas repetitivas con vehículos homogéneos.

El abrigo retráctil incorpora una estructura flexible que absorbe pequeños errores durante la maniobra y se adapta mejor a vehículos de distintas dimensiones.

El abrigo fijo permanece inmóvil y está pensado para instalaciones donde los vehículos realizan maniobras muy repetitivas y controladas. Modelos como el ABFI son habituales en centros industriales con tráfico constante y posiciones de carga estables.

Conviene instalar un abrigo hinchable cuando la prioridad absoluta del proyecto sea asegurar la estanqueidad térmica e higiénica.

El modelo ABHM se infla automáticamente alrededor de la carrocería del camión, bloqueando por completo las filtraciones de aire, polvo o humedad del exterior. Es la solución estándar en el sector farmacéutico, alimentario y en centros logísticos de congelados donde no se permiten variaciones de temperatura.

Para la logística refrigerada se recomiendan los abrigos de las series ABFR, ABFE y ABFM, diseñados específicamente para minimizar la pérdida de frigorías.

En almacenes de alta exigencia, estas soluciones suelen integrarse en un sistema combinado junto a túneles isotérmicos y rampas de labio retráctil. De este modo, se crea un sellado hermético antes de abrir las puertas del camión, protegiendo la cadena de frío de forma continua.

Sí, reducen drásticamente el consumo energético al sellar el espacio crítico entre la carrocería del camión y el edificio.

Al evitar el intercambio de aire con el exterior durante las operaciones de carga y descarga, disminuyen el esfuerzo de los sistemas de climatización de la nave. Además, actúan como barrera física contra el viento, la lluvia y la suciedad en el muelle.

La diferencia es que el abrigo realiza el sellado de contacto con el vehículo, mientras que el túnel es la estructura exterior que aloja todo el punto de carga.

El abrigo de muelle se instala directamente sobre la fachada del edificio. Por el contrario, el túnel isotérmico proyecta el muelle hacia el patio de maniobras, permitiendo mantener la nave completamente aislada. Son soluciones complementarias que suelen combinarse en instalaciones de frío extremo.

Tiene sentido en proyectos con limitaciones severas de espacio en el patio de maniobras o condicionantes arquitectónicos específicos.

A diferencia de los modelos convencionales, el abrigo ras fachada ABFA se integra directamente en el hueco del edificio sin proyectarse hacia el exterior. Cumple con la función de protección y estanqueidad sin invadir la zona de circulación de los camiones y es habitual en huecos de gran dimensión.

Sí. Además de proteger la mercancía frente a lluvia o suciedad, ayudan a definir visualmente el punto de aproximación del vehículo.

En modelos retráctiles como el ABRE, la propia estructura puede absorber pequeños impactos durante la maniobra, reduciendo daños tanto en el abrigo como en la carrocería del camión.

El mantenimiento preventivo debe centrarse en revisar el desgaste de las lonas superiores y laterales por el roce continuo de los vehículos.

Es necesario inspeccionar periódicamente el estado de las uniones, las fijaciones a la pared y los elementos elásticos de la estructura retráctil. En el caso del modelo hinchable ABHM, es fundamental comprobar también el motor de inflado y la integridad de las bolsas de aire para garantizar su correcto funcionamiento.