Puertas cortafuegos

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Las puertas cortafuegos Inkema permiten sectorizar espacios para frenar la propagación de fuego y humo en caso de emergencia.

Son obligatorias en muchas instalaciones logísticas e industriales y deben cumplir con resistencias EI60 a EI240 según normativa. Disponemos de versiones correderas, verticales, enrollables y textiles según el tipo de edificio y la frecuencia de uso.

Su activación es automática y están diseñadas para integrarse en la operativa diaria sin complicaciones. Son un elemento clave para proteger personas, mercancías e infraestructuras.

Las puertas cortafuegos permiten sectorizar el edificio para frenar la propagación del fuego y del humo durante una emergencia.

Su función es mantener separadas distintas zonas del edificio durante un tiempo determinado, facilitando la evacuación y reduciendo daños en instalaciones, mercancías y estructuras. Son un elemento esencial dentro de cualquier sistema de protección pasiva contra incendios.

La clasificación EI indica el tiempo durante el cual una puerta cortafuegos mantiene su capacidad de aislamiento y resistencia frente al fuego.

El valor numérico representa los minutos certificados durante los que la puerta puede impedir el paso de llamas y temperatura. Por ejemplo, una puerta EI120 ha sido ensayada para resistir 120 minutos bajo condiciones normalizadas de incendio.

Las puertas cortafuegos deben ensayarse y certificarse según normativas europeas específicas de resistencia al fuego.

Entre las más habituales se encuentran las normas UNE EN 1634-1, EN 1363-1 y EN 13501-2, que regulan los ensayos de comportamiento frente al fuego, clasificación y capacidad de sectorización de este tipo de soluciones.

La diferencia principal está en el espacio disponible y en el tipo de maniobra de cierre.

Las puertas correderas como la PC02 desplazan la hoja lateralmente y son habituales en grandes huecos industriales o zonas de paso intensivo. Las verticales como la PC03 se elevan hacia arriba y se utilizan cuando no existe espacio lateral suficiente para una solución corredera convencional.

Las puertas enrollables están pensadas para instalaciones donde el espacio disponible es reducido y se necesita una solución compacta.

Modelos como la RFENM permiten proteger zonas de paso frecuente sin ocupar grandes espacios laterales o superiores. Son habituales en hospitales, centros comerciales, oficinas o edificios donde la integración arquitectónica y la funcionalidad diaria tienen especial importancia.

Las puertas seccionales cortafuegos combinan protección pasiva contra incendios con aislamiento térmico y robustez estructural.

Modelos como la RFSEC están diseñados para almacenes industriales o salas técnicas donde, además de la sectorización, también es importante mantener estabilidad térmica y resistencia mecánica frente a un uso intensivo.

Las cortinas cortafuegos se utilizan principalmente en espacios abiertos donde una puerta rígida convencional no es viable.

Permiten sectorizar zonas amplias manteniendo una mínima ocupación visual y estructural cuando la cortina permanece recogida. Son habituales en centros comerciales, atrios, edificios públicos o instalaciones con condicionantes arquitectónicos complejos.

Sí. Muchas puertas cortafuegos permanecen abiertas durante la operativa diaria y se cierran automáticamente cuando el sistema de incendios detecta una emergencia.

Este funcionamiento permite mantener la circulación habitual de personas o mercancías sin comprometer la seguridad del edificio. Habitualmente se integran mediante electroimanes conectados al sistema de detección y alarma.

Cuando el sistema de detección identifica una emergencia, la puerta se libera automáticamente y ejecuta el cierre previsto por gravedad, contrapeso o motorización.

En modelos como la PC02 o la PC03, el sistema de cierre por contrapeso garantiza el funcionamiento incluso en caso de fallo eléctrico, asegurando la compartimentación del incendio.

El mantenimiento preventivo es fundamental para garantizar que la puerta funcione correctamente en caso de emergencia.

Es importante revisar periódicamente guías, sistemas de cierre, contrapesos, motores, juntas intumescentes y dispositivos de liberación automática. En puertas motorizadas también debe verificarse la conexión con el sistema de detección y alarma contra incendios.

La elección depende del tipo de hueco, el espacio disponible, la frecuencia de uso y el nivel de resistencia al fuego requerido.

En grandes aperturas industriales suelen utilizarse puertas correderas o verticales. Las enrollables permiten ahorrar espacio en edificios de uso público, mientras que los seccionales cortafuegos son habituales en instalaciones logísticas o industriales que requieren aislamiento adicional y uso intensivo.