Las puertas seccionales están pensadas para accesos con una frecuencia de uso moderada. Las puertas rápidas, en cambio, se utilizan en instalaciones con tráfico continuo donde la velocidad de apertura y cierre influye directamente en la operativa.
En logística, alimentación o industria, una puerta rápida ayuda a reducir tiempos de espera, limitar pérdidas térmicas y minimizar el desgaste derivado de ciclos continuos de apertura y cierre.
















